En mi trabajo diario en la ferretería, ver cómo la gestión seguía anclada en cuadernos, grupos de WhatsApp y un sistema de ventas inestable me inspiró a diseñar un POS modular moderno para automatizar el negocio de forma real.
Probar AFM en vivo →Con tantos productos, controlar el stock a ojo es imposible. Cuando algo se acababa, se anotaba en un grupo de WhatsApp — y de ahí, producto por producto, a pedirle a cada proveedor por lista. No había forma de saber qué había en el depósito sin ir a mirar físicamente.
Las ventas corrían en un sistema viejo, en red local, que se ponía lento seguido. Si se cortaba la luz, se paraba todo. Las cuentas corrientes de los clientes habituales estaban en papel. Y las facturas A se anotaban en un cuaderno para cargarlas después, a mano, en el celular.
Estamos en 2026. Ninguna de estas cosas debería depender de un cuaderno o un grupo de WhatsApp.
Le puse AFM por Arwen Francesca Mascali, mi hija. Cada línea de este sistema la programé pensando en darle un poco más de tiempo a la gente con la que trabajo — el mismo tiempo que quiero para estar con ella. Llevar su nombre en algo que construí con mis manos es mi forma de decir que esto también es para ella.
Cada parte del sistema nació de un problema puntual que vi en el día a día — no de una lista de funcionalidades genéricas.
Recorrido de 2 minutos: el problema, cómo lo resolví y cómo se usa en el día a día.
Video en producción — se sube antes del 23/8 junto con este repo.
El sistema está construido y operativo. Todavía no se usa día a día en el negocio — ese es el paso que sigue.
Credenciales simplificadas para esta versión demo del desafío. En producción, cada usuario tiene su propio acceso y la contraseña del admin se cambia antes de operar con datos reales del negocio.